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Lionel Messi, sostuvo que ganar el Mundial de Alemania es el sueño de todo el equipo blanquiceleste, pero advirtió sobre el triunfalismo cuando apenas se han jugado dos partidos.
"Ganar el Mundial es el sueño de todos, pero hay que ir despacito, todavía queda mucho por delante", dijo Messi al día siguiente de la humillante goleada de Argentina contra Serbia y Montenegro por 6-0 que le dio a los sudamericanos el pasaporte a los octavos de final.
Decenas de periodistas se agolparon en la concentración argentina de Herzogenaurach ante el juvenil jugador del FC Barcelona que ingresó ayer a falta de 15 minutos y anotó el sexto y último tanto blanquiceleste y le sirvió el cuarto al goleador Hernán Crespo.
'El Pulga', la gran esperanza de Argentina en la cita máxima, reveló que antes de ingresar al campo de juego, el entrenador José Pekerman le dijo que "jugara adelante y me juntara con Carlitos (Tévez) y Hernán (Crespo)".
Esa sencilla fórmula de asociación entre dos habilidosos como Tevez y Messi junto al artillero Crespo le dio a Argentina parte de los mejores momentos de un partido soñado.
"Me llamó llorando de alegría mi madre desde Argentina. Para ella y mis hermanos conservo la camiseta" del debut en el Mundial, dijo 'Lio'.
Repitió en varias ocasiones en la rueda de prensa improvisada que "tenía muchas ganas de jugar", luego de la lesión en el muslo derecho que contrajo el 7 de marzo durante un partido de la Liga de Campeones de Europa.
A una semana de cumplir 19 años, señaló que "ojalá que después del 24 de junio puedan venir los regalos lindos y seguir festejando" en el Mundial.
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