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El director técnico de la selección de Estados Unidos, Bruce Arena, dijo el domingo que los países más poderosos del fútbol tienen un trato más favorable por parte de los árbitros quienes en el Mundial se han mostrado muy severos e incoherentes.
Estados Unidos empató 1-1 el sábado con Italia, en un partido en que le expulsaron dos jugadores, mientras que en el equipo europeo un futbolista vio la tarjeta roja.
"No creo que haya coherencia de un partido a otro. Como ejemplo, si un jugador de Brasil cometió falta cerca del área, no hubo tarjeta. Pero si lo hace uno de Estados Unidos, probablemente tenga que cumplir seis meses de trabajo forzado por ello. Es una broma, pero es lo que quiero decir", comentó.
"Es natural, los poderosos probablemente generan más respeto en las autoridades, es común en cualquier deporte", dijo Arena.
El italiano Daniele De Rossi fue expulsado por un codazo a la cara de Brian McBride a los 28 minutos, y los estadounidenses Pablo Mastroeni y Eddie Pope le siguieron el camino anticipado al túnel a los 45 y 47, respectivamente.
"Creo que las faltas están siendo sancionadas muy severamente sin observación previa. Una falta a veces es sólo eso. No es para una amarilla. Creo que se ha tornado muy extremo", afirmó.
De las 10 tarjetas rojas mostradas en el torneo, sólo la del italiano De Rossi involucra a un jugador de los "equipos grandes".
Pero Arena admitió que la FIFA, que advirtió a los árbitros que no se los volverá a tomar en consideración para un Mundial si cometen errores evidentes, probablemente estaba satisfecha con el trabajo del sábado del uruguayo Jorge Larrionda.
"¿Creen que hay algún árbitro uruguayo en un avión camino a casa hoy?. Apostaría a que están diciendo que hizo un buen trabajo ayer", finalizó el entrenador.
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