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Los árbitros del Mundial de Alemania mostraron un promedio mayor a cinco tarjetas por partido, entre amarillas y rojas, frente a una media de menos de dos de España 1982, según cifras de la FIFA.
Cuando restan cuatro partidos por jugarse en Alemania, los árbitros alcanzaron un récord de 293 amarillas y 27 tarjetas rojas en 60 encuentro.
En España 1982, en 52 partidos hubo 98 amarillas y solamente cinco rojas, para luego trepar en los siguientes torneos mundialistas.
En contraste con la proliferación de tarjetas, hubo una carestía de goles. Si se marcan menos de cuatro en los últimos cuatro encuentros, el torneo quedará con el promedio más bajo de la historia.
En los partidos disputados hasta este momento se anotaron 138 tantos, lo que significa un promedio de 2,3 goles por partido. El único certamen con un registro más bajo hasta el momento es Italia 1990, con 115 goles en 52 partidos, lo que da un promedio de 2,21.
Como contrapartida, la concurrencia a los estadios fue la más alta desde 1994 en Estados Unidos.
Unos 3,1 millones de espectadores presenciaron los encuentros en Alemania, un promedio de 51.791 por encuentro.
En Estados Unidos hubo una media de 69.991 personas para cada cotejo, una marca prácticamente imbatible debido al gran tamaño de los estadios.
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