De Burton Malkiel
1) Cúbrase con alguna protección. Compre
algún seguro de vida y mantenga reservas líquidas
como para poder vivir unos tres meses.
2)
Conózcase. Sepa qué nivel de riesgo está
dispuesto a aceptar. Como aconsejó JP Morgan, reduzca
su cartera hasta el punto de un buen dormir.
3)
Déle al César lo menos que sea posible. Evite
legalmente todos los impuestos que le sea posible.
4)
Respete sus reservas de dinero líquido. A pesar de
que la inflación puede convertirlas en un mal negocio,
recuerde que es lo quelo puede salvar en un mal momento.
5)
No le tema a los títulos públicos. A pesar que
muchas veces los rendimientos de estos títulos es inferior
al de otras alternativas. No olvide que ofrecen alguna protección
contra la inflación y que la relativa estabilidad de
sus rendimientos los hacen aptos para muchos inversores.
6)
Sea dueño de su propia casa. Una buena casa y la tierra
que la acompaña guarda su valor no importa que sea
lo que pase con el resto de los mercaos. El rendimiento de
largo plazo de los bienes inmobiliarios es a grandes rasgos
comparable con el de las acciones.
7)
No se deje tentar por el Oro ni por las otras "cosas".
El problema es que las "cosas" no generan un flujo
de beneficios, como pueden ser los dividendos. Adem s
pueden ser costos de guardar y cuidar. Por eso prefiero las
acciones y las propiedades.
8)
Compre acciones y atesórelas sobre todas las otras
cosas. Haga que las acciones sean la base de su cartera de
inversión.
9)
Aborrezca de los intermediarios del dinero; compre sus acciones
al por mayor. Si usted quiere que lo acompañen en sus
decisiones, si quiere que sus opiniones o sugerencias de inversión,
acuda a algún fondo común de inversión
o un intermediario de "servicio completo". Sin embargo,
si sabe exactamente lo que quiere, busque quien le cobre la
menor de las comisiones.
10)
Diversifique. Una buena diversificación no sólo
es por nombres o industrias, sino por los determinantes que
influencian las variaciones de los distintos títulos.
No se limite a una sola rea. Con este principio en mente
siga los nueve mandamientos anteriores.
1)
Restrinja sus adquisiciones de títulos únicamente
a aquellas empresas que parezcan capaces de mantener un crecimiento
de las ganancias por, al menos, cinco años.
2)
Nunca pague más por un papel que lo que puede ser justificado
por una valuación segura de la empresa.
3)
Ayuda comprar acciones cuyas historias de crecimiento anticipado
puedan ser utilizados por otros para armar castillos en el
aire.
4)
Compre y venda lo menos posible. Recuerde "cabalgue las
ganancias y venda los perdedores".