El papa Francisco denunció la riqueza y la mundanidad que hacen perder al hombre su identidad, durante una celebración frente a catequistas del mundo entero en el Vaticano.
"Si las cosas, el dinero, lo mundano se convierten en el centro de la vida, nos aferran, se apoderan de nosotros, perdemos nuestra propia identidad como hombres", dijo el Papa en la plaza San Pedro en ocasión de la jornada de los catequistas.
"¿Cómo es posible que los hombres, tal vez también nosotros, caigamos en el peligro de encerrarnos, de poner nuestra seguridad en las cosas, que al final nos roban el rostro, nuestro rostro humano?", se preguntó.
"Quien corre detrás de la nada él mismo se convierte en una nulidad", destacó y agregó: "Pero probemos a preguntarnos, por qué razón ocurre esto, por qué razón nosotros los hombres caemos en el peligro de encerrarnos, de poner nuestra seguridad en manos de las cosas, que al final nos roba el rostro humano".
"Esto ocurre -fue la respuesta- porque perdemos la memoria de Dios, sin la cual todo termina aplastado en el `yo`, en mi bienestar".
Entre las cientos de miles de personas en la Plaza San Pedro y la Vía de la Conciliación, donde hubo una amplia representación, proveniente de todo el mundo, el Papa aprovechó el momento para un intercambio de paz.
Durante la misa, se dio un abrazo, entre otros, con el patriarca griego ortodoxo de Antioquía y todo el Oriente, Youhanna X.
El patriarca, quien ya mantuvo un encuentro con el Sumo Pontífice en el Vaticano hace unos días, es el hermano de uno de los dos arzobispos ortodoxos secuestrados en Siria.
"Un saludo muy particular a mi hermano, Sua Beatitudine Youhanna X, patriarca griego ortodoxo de Antioquía y de todo el Oriente. su presencia nos invita a rezar también una vez más para la paz en Siria y en Medio Oriente", dijo el Pontífice en el Angelus.
Cerca de 20.000 catequistas participaron durante el fin de semana en una peregrinación mundial en Roma en el marco del "Año de la fe". Del jueves al sábado se celebró un congreso mundial de catequesis bajo el patrocinio del ministerio pontificio de la Nueva Evangelización.